Hay bodas rápidas, pero no son por lo que ud. pueda pensar...
Las hay ejecutivas, aunque no tanto como hubieran querido los participantes.
Finales de verano del año 1975. Sería, quizás, un sábado por la noche.
En el saloncito de al lado de la cocina, en la Divina Infantita, tarde, o después de que se acostaran las gallinas, por lo menos (el abuelo ya estaba acostado)....
Estamos tres, Alicia, la suegra y yo. Charlando tan tranquilos. Se oye que alguien abre la puerta de la calle. Dice la suegra "es Fernando".
Y efectivamente, el cuñado, entra en la habitación.
Como hace siempre, como hacía siempre, da vueltas de un lado para otro, sale a la cocina y al salón, vuelve.... y, al cabo de no mucho tiempo, le dice a su madre "¿Cómo andáis de dinero?, me caso la semana que viene?".
Yo me quedo sorprendido, creo recordar que Alicia, también, pero la suegra no. Tan tranquila, sin mover un músculo, dice .... "pues bueno".
Fernando, creo, no esperaba esa respuesta tan 'normal' y repite. Que sí, que me caso la semana que viene.
Pues bueno.
Al cabo de un rato, no demasiado largo, empezamos a rondar sobre el tema..... si es por la Iglesia, habrá que hacer las "amonestaciones", además, ¿qué parroquia te 'toca'?.... Y así, y así, la cosa va tomando forma.
No recuerdo si fue el lunes, es decir, dos días después, o por ahí, hay que ir a las "Angustias" a empezar los papeles. Ya sabemos que no son sencillos, al ser de distinta diócesis, distinta parroquia, por supuesto, la cosa va de largo, habrá que pedir que, por favor, abrevien los plazos... etc.etc.
Yo sé que me encuentro, de testigo -o como se llame-, con Fernando, en un despacho de "las Angustias".
Un cura, con solemnidad, oye las indicaciones de Fernando. En principio, que "tiene que casarse, porque tiene que irse con su mujer, a Londres, la semana que viene". O sea, lo que se dice, una boda rápida, rápida, rápida. ¡Ya!.
El señor cura repite con premiosidad.... "así que usted quiere casarse, muy deprisa.... porque se tiene que ir, con su señora, a Londres"....
Yo advierto el problema, Fernando, seguro, no... y, como estoy cerca del cuñao, le arreo una "patá" en el tobillo.
El cuñao se conmueve -es un decir, ha recibido un impacto-, y repite lo que él ha dicho, que ha repetido el cura.
"Sí, eso es. Me quiero casar deprisa, porque quiero irme con mi mujer a Londres...".
El cura lo mira con todas las caras del mundo, menos con empatía. Toma datos en un papel ... "pues bueno, nos pondremos en contacto con la parroquia de Oviedo, pero... tiene que pasar un tiempo prudencial... porque las amonestaciones tardan unas tres semanas, como muy poco, y esto....".
Fernando, a lo suyo. "... como sea, pero tiene que ser rápido".
Yo, nueva patada en el tobillo. Fernando me mira con cara no amigable...
Al final, hemos cumplido la misión, se han encargado las amonestaciones y nos vamos para la calle.
En el patio que hay donde está, creo que es, un Cristo, me dice Fernando... "... por qué me dabas patadas..."
Y yo vi, claramente, las distintas formas de inteligencia que tenemos los humanos.... ¿Cómo un tío tan inteligente no se daba cuenta de que le estaba diciendo al cura que se casaba de penalti y que se llevaba a su mujer, a Londres, a...
Se lo explico y... no se cree que haya sugerido eso...
Pues bueno. La boda fue rápida, no tanto como hubiera querido mi cuñao, pero....
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