martes, 15 de diciembre de 2015

No todas las bodas rápidas son de penalty...

 Hay bodas rápidas, pero no son por lo que ud. pueda pensar...

   

Las hay ejecutivas, aunque no tanto como hubieran querido los participantes.

Finales de verano del año 1975. Sería, quizás, un sábado por la noche.

En el saloncito de al lado de la cocina, en la Divina Infantita, tarde, o después de que se acostaran las gallinas, por lo menos (el abuelo ya estaba acostado)....

Estamos tres, Alicia, la suegra y yo. Charlando tan tranquilos. Se oye que alguien abre la puerta de la calle. Dice la suegra "es Fernando".

Y efectivamente, el cuñado, entra en la habitación.

Como hace siempre, como hacía siempre, da vueltas de un lado para otro, sale a la cocina y al salón, vuelve.... y, al cabo de no mucho tiempo, le dice a su madre "¿Cómo andáis de dinero?, me caso la semana que viene?".

Yo me quedo sorprendido, creo recordar que Alicia, también, pero la suegra no. Tan tranquila, sin mover un músculo, dice .... "pues bueno".

Fernando, creo,  no esperaba esa respuesta tan 'normal' y repite. Que sí, que me caso la semana que viene.

Pues bueno.

Al cabo de un rato, no demasiado largo, empezamos a rondar sobre el tema..... si es por la Iglesia, habrá que hacer las "amonestaciones", además, ¿qué parroquia te 'toca'?.... Y así, y así, la cosa va tomando forma.

No recuerdo si fue el lunes, es decir, dos días después, o por ahí, hay que ir a las "Angustias" a empezar los papeles. Ya sabemos que no son sencillos, al ser de distinta diócesis, distinta parroquia, por supuesto, la cosa va de largo, habrá que pedir que, por favor, abrevien los plazos... etc.etc.

Yo sé que me encuentro, de testigo -o como se llame-, con Fernando, en un despacho de "las Angustias".

Un cura, con solemnidad, oye las indicaciones de Fernando. En principio, que "tiene que casarse, porque tiene que irse con su mujer, a Londres, la semana que viene". O sea, lo que se dice, una boda rápida, rápida, rápida. ¡Ya!.

El señor cura repite con premiosidad.... "así que usted quiere casarse, muy deprisa.... porque se tiene que ir, con su señora, a Londres"....

Yo advierto el problema, Fernando, seguro, no... y, como estoy cerca del cuñao, le arreo una "patá" en el tobillo. 

El cuñao se conmueve -es un decir, ha recibido un impacto-, y repite lo que él ha dicho, que ha repetido el cura.

"Sí, eso es. Me quiero casar deprisa, porque quiero irme con mi mujer a Londres...".

El cura lo mira con todas las caras del mundo, menos con empatía. Toma datos en un papel ... "pues bueno, nos pondremos en contacto con la parroquia de Oviedo, pero... tiene que pasar un tiempo prudencial... porque las amonestaciones tardan unas tres semanas, como muy poco, y esto....".

Fernando, a lo suyo. "... como sea, pero tiene que ser rápido".

Yo, nueva patada en el tobillo. Fernando me mira con cara no amigable...

Al final, hemos cumplido la misión, se han encargado las amonestaciones y nos vamos para la calle.

En el patio que hay donde está, creo que es, un Cristo, me dice Fernando... "... por qué me dabas patadas..."

Y yo vi, claramente, las distintas formas de inteligencia que tenemos los humanos.... ¿Cómo un tío tan inteligente no se daba cuenta de que le estaba diciendo al cura que se casaba de penalti y que se llevaba a su mujer, a Londres, a...

Se lo explico y... no se cree que haya sugerido eso...

Pues bueno. La boda fue rápida, no tanto como hubiera querido mi cuñao, pero....




La abuela Carmen, cantaba....

Aunque resultara difícil de creer. Cantaba.

Y se sabía un montón de letras

Y destruyó la imagen que tenían los hijos y familiares. Nunca cantó.... hasta que lo hizo.

La culpa -si se puede llamar así- la tuvo Iván, el del bar de debajo de su casa.

Veníamos el pandillón Flores Martín de no sé qué paseo. Era la hora de tomarnos un piscolabis y recalamos en "La Marimba", que es un bar extraño, regido por un granaíno de la más pura cepa, pero del que tenemos que admitir que ha tratado a la abuela como poca gente.

Nos metimos al fondo del bar. Pedimos unos refrescos, unas cervezas y, tapas. A la abuela, un "tinto de verano", sin alcohol, claro.

Estamos jugueteando, y, con el tiempo, consumimos la primera ronda. Pedimos la segunda y, al cabo de un rato de decir chorradas, estábamos, creo, enseñando a Umaima, canciones de nuestra infancia y en cierta forma, divertidas. Concretamente "el señor Don Gato"

Pues con el "marramamiau, miau, miau", y muertos de risa, vemos cómo la abuela se suma a la panda. Es decir, cada vez que llegábamos al estribillo, ella participaba con el mismo entusiasmo de todos...

Empezamos de nuevo la canción. ¡Esto funciona!. ¡La historia al diablo!....

O sea, que canta. Nos lo apuntamos para un futuro próximo. 

Al final, al salir, le pregunté a Iván sobre si el segundo "tinto de verano" era normal o sin alcohol.... vaciló al contestar y dijo algo así como "¡labin, si era para la abuela!....¿qué ha pasado?

.... Nada, nada.... 

Y, ahí comenzó todo.


domingo, 13 de diciembre de 2015

El hambre del suegro....

... peligrosa.

Y, el resto de la familia, despistados.

Año 1975, en Agosto, creo. Estamos en Noruega, con los suegros, Pily, Inmaculada, Alicia y yo y una amiga que se nos había unido al viaje.

Hemos ido a Bergen... a darle una sorpresa a Christian, el chico noruego que empezó sus estudios de medicina con la cuñá. Hemos ido, sin avisarle, por eso de la sorpresa. Hemos  hecho más de 5000 kms desde Granada.... y un día cualquiera, no sabemos por qué, después de deambular por Bergen, saludar a la madre de nuestro amigo ...."no, no Christian, no está. Se fue al norte". Pasear, pasear, y admirarnos de los maravillosos paisajes y entornos varios, hemos vuelto al camping.

Es "tarde".... Alrededor de las nueve de la noche, hora local. Hace un sol magnífico, en un cielo azul y, de pronto, "caemos" en que es la hora de la cena....Atención a la cesta de las provisiones....aquí no están. No hay nada. 

El camping es chiquitito, doméstico, no tiene ni recepción, ni nada. Sólo unos servicios, dentro de una casa de madera, ocupados por mosquitos que parecen bombarderos de la segunda guerra mundial. 

Pero, no hay nada que cenar... Lo que se dice nada. Y, entre dudas de unos u otros, también 'caemos' en la cuenta de que... es domingo. O sea, la pequeña tienda que habrá en alguno de los alrededores... estará cerrada.

Todo el mundo disimula. Nos ponemos a jugar al fresbee. Los abuelos, sentados en el prado. Oigo a Rafael diciendo ¿cuando vamos a cenar?. Carmen, muy prudente le dice que no hay nada para cenar... El hombre está serio. Nosotros jugando, ocupando el tiempo vaya.

A eso de las 10,30, todavía con bastante luz, pero bastante, nos acostamos. Cada gente en su tienda.

El ambiente nocturno es más bien triste, por el hambre, claro. Por el hambre de todos y, supongo, que estaríamos tratando de dormir más deprisa para gastar la noche cuanto antes mejor.

Alrededor de las tres de la mañana, oigo a los suegros cuchicheando entre sí. Estamos al lado de su tienda. Me levanto, me asomo y veo cómo el suegro sale de la suya.

Me visto a toda velocidad y salgo también. Vamos al servicio, en principio, en silencio. Inmediatamente de servidos me dice Rafael: "vamos a buscar algo que comer". No es de día, pero se apunta un alba limpia. Cogemos el coche y, por parecer que sé a dónde voy tiro carretera adelante.....Media hora, algo más. Aparentemente estamos yendo a un sitio donde habrá qué desayunar. Yo, busco gasolineras, que las hay, pero todas cerradas. En principio sé que hay una carretera que va hacia el norte -hacia Bergen- y otra que va hacia el sur, la de vuelta a casa. No sé si hay otras que puedan llevarme a sitios más civilizados. Es de día, con sol ya salido y no hay en las calles, ni gatos, ni perros. Nada de nadie. Nadie de Nadie. 

A lo lejos, un letrero. Nos acercamos. Es una tienda de muebles, chasco... Media vuelta, hacia el norte.  Ya voy más despacio y más o menos orientado me introduzco en calles de urbanizaciones que hay a los lados de la carretera. Busco alguna plaza central o kiosko, ¿de churros?, ¡Je!. ¡Qué va a haber kioskos de churros con cafetin y copita de anís en Noruega!. Nada, ni arenques con mayonesa. Estos están durmiendo en sus latas.

El suegro está serio, dice: "¿pero no es lunes hoy?".... Sí, claro.... "entonces, ¿es que aquí no trabaja ni dios?"....Son las siete y media. 

Despacio, despacio, mirando a todos lados y haciéndole mirar a él, nos acercamos al camping. Veo, de lejos, a la Pily que anda entre las tiendas. Le doy una ráfaga con las luces largas y, al verme, hace señales de que nos acerquemos. 

Entramos por mitad del prado. Y, al llegar a la cuñá, nos larga una bolsa de plástico con algo parecido a bollos de "pan bimbo". ¡Eureka!¡los encontró!....

Estaba claro. Pily nos había oído salir y, al ver que nos íbamos hacia el sur, ella cogió el otro coche y se fue para el norte. Encontró no sé qué cosa abierta y compró lo primero que pudo...

Volvió al camping y estaba atenta a que llegáramos.

En fin que la Pily fue, vio, compró y venció 

Al cabo del rato,  el suegro, de mucho mejor talante,  nos decía: "Sois una panda de despistados"... 

Pues sí. 

martes, 1 de diciembre de 2015

los inicios de mi/nuestra familia

Un problema que tenía un "novio", en cuanto se echaba "novia", era su presentación en casa de los "suegros".

Así, algún día de algún mes del año 70, o por ahí, me invitó mi futura a que fuera a conocer a sus padres.

Sé que traté de ponerme algo menos cutre-informal   de lo que habitualmente vestía. Recuerdo unos zapatos "de vestir" que eran de rejilla y con una suela de "material", o sea, finos y que tenían el problema que no debían mojarse....la acequia de entrada a la Divina Infantita, solía desbordarse, por lo que ya iba preocupado antes de llegar

Tranvía o bus, y, al final una esquina a izquierdas, otra a derechas y, la calle Partal.

Número 7. Puerta metálica de una cochera, un escalón o dos, entrada, a la derecha "el cuarto de Fernando" -futuro cuñado- y salón, al frente.

A la derecha un tresillo de madera vista y asientos de Skay, unas lámparas que bajaban del techo. A la izquierda una mesa camilla o, al menos, circular, y, detrás un "mueble bar" que, creo, murió en mi casa.

Entramos "mi novia" y yo, y yo, muy correcto pregunto que ¿dónde está tu madre?. La verdad es que voy nervioso porque tengo que dar una "buena imagen". Alicia, mi novia, dice, "está ahí debajo, jugando con Pily".
"¿Ahí debajo?",¿Dónde?".

Levanto la tela que cubre la mesa y me encuentro a Pily y a la 'suegra' jugando a brazo partido debajo de la mesa....hacen como que pelean, pero con una sonrisa en los labios....Sorprendido, acierto a decir "hola" e igual me dicen las participantes.

Se levantan  y la suegra me da un par de besos. Tiene una cara pícara, divertida y más....

O sea, que el "lagarto" que viene a por su hija, se queda desconcertado, pero más que gratamente sorprendido. Ahí comenzó una amistad que no tenía que ver con la relación suegra-yerno. Han sido más de cuarenta años divertidos y gratificantes.

Con el suegro fue un encuentro más..., digamos, técnico.

Alicia le había dicho que "me gustaban las máquinas" y, así, un día que, creo, fui a comer (en casa de los suegros comía media facultad de Historias, media de medicina, más los futuros partícipes familiares)... estábamos conociéndonos cuando, de pronto, dijo... "Así que te gustan las máquinas, ven, acompáñame...."

Me levanta de la mesa del comedor del fondo, pasamos por la cocina, bajamos a un patinillo que tenía un lavavajillas industrial, una puerta y una cochera.

En medio de esa cochera había una máquina desmontada en parte: un compresor. Yo, reconozco inmediatamente la marca y lo digo: "¡hombre, un Atlas-Copco!".

El pre-suegro, se queda cortado, "¿cómo has dicho?"..... "Sí, Rafael, es un Atlas-Copco".....

Silencio, el pre-suegro mira la maquina que tiene el motor abierto, no hay ninguna carcasa ni ninguna inscripción, le da la vuelta al compresor, mira del otro lado, mira las paredes.... y con cara de sorpresa dice: ...."Y, ¿cómo sabes tú que es un Atlas-Copco".

"Bien sencillo, los compresores de esta marca tienen un enganche arqueado y sale de la zona del eje hasta la anilla con una sección cuadrada. No lo tienen los Bético, ni los Ingersoll-Rand".....

Vuelvo con la familia y el pre-suegro tarda un rato en volver al comedor.
Me mira con ojos sorprendidos...

Yo, sospecho.....me lo he ganado.