Un problema que tenía un "novio", en cuanto se echaba "novia", era su presentación en casa de los "suegros".
Así, algún día de algún mes del año 70, o por ahí, me invitó mi futura a que fuera a conocer a sus padres.
Sé que traté de ponerme algo menos cutre-informal de lo que habitualmente vestía. Recuerdo unos zapatos "de vestir" que eran de rejilla y con una suela de "material", o sea, finos y que tenían el problema que no debían mojarse....la acequia de entrada a la Divina Infantita, solía desbordarse, por lo que ya iba preocupado antes de llegar
Tranvía o bus, y, al final una esquina a izquierdas, otra a derechas y, la calle Partal.
Número 7. Puerta metálica de una cochera, un escalón o dos, entrada, a la derecha "el cuarto de Fernando" -futuro cuñado- y salón, al frente.
A la derecha un tresillo de madera vista y asientos de Skay, unas lámparas que bajaban del techo. A la izquierda una mesa camilla o, al menos, circular, y, detrás un "mueble bar" que, creo, murió en mi casa.
Entramos "mi novia" y yo, y yo, muy correcto pregunto que ¿dónde está tu madre?. La verdad es que voy nervioso porque tengo que dar una "buena imagen". Alicia, mi novia, dice, "está ahí debajo, jugando con Pily".
"¿Ahí debajo?",¿Dónde?".
Levanto la tela que cubre la mesa y me encuentro a Pily y a la 'suegra' jugando a brazo partido debajo de la mesa....hacen como que pelean, pero con una sonrisa en los labios....Sorprendido, acierto a decir "hola" e igual me dicen las participantes.
Se levantan y la suegra me da un par de besos. Tiene una cara pícara, divertida y más....
O sea, que el "lagarto" que viene a por su hija, se queda desconcertado, pero más que gratamente sorprendido. Ahí comenzó una amistad que no tenía que ver con la relación suegra-yerno. Han sido más de cuarenta años divertidos y gratificantes.
Con el suegro fue un encuentro más..., digamos, técnico.
Alicia le había dicho que "me gustaban las máquinas" y, así, un día que, creo, fui a comer (en casa de los suegros comía media facultad de Historias, media de medicina, más los futuros partícipes familiares)... estábamos conociéndonos cuando, de pronto, dijo... "Así que te gustan las máquinas, ven, acompáñame...."
Me levanta de la mesa del comedor del fondo, pasamos por la cocina, bajamos a un patinillo que tenía un lavavajillas industrial, una puerta y una cochera.
En medio de esa cochera había una máquina desmontada en parte: un compresor. Yo, reconozco inmediatamente la marca y lo digo: "¡hombre, un Atlas-Copco!".
El pre-suegro, se queda cortado, "¿cómo has dicho?"..... "Sí, Rafael, es un Atlas-Copco".....
Silencio, el pre-suegro mira la maquina que tiene el motor abierto, no hay ninguna carcasa ni ninguna inscripción, le da la vuelta al compresor, mira del otro lado, mira las paredes.... y con cara de sorpresa dice: ...."Y, ¿cómo sabes tú que es un Atlas-Copco".
"Bien sencillo, los compresores de esta marca tienen un enganche arqueado y sale de la zona del eje hasta la anilla con una sección cuadrada. No lo tienen los Bético, ni los Ingersoll-Rand".....
Vuelvo con la familia y el pre-suegro tarda un rato en volver al comedor.
Me mira con ojos sorprendidos...
Yo, sospecho.....me lo he ganado.

Que buenas historias Rafa. Y las tienes aquí escondidas!
ResponderEliminarYo creo que tuviste suerte de encontrar una nueva/buena/gran familia.